viernes, 29 de noviembre de 2019

El hombre que abrió los estadios y plazas de toros a los Rolling, AC/DC o Bob Marley tras el veto franquista

noviembre 29, 2019 0

Gay Mercader esquivó la normativa posfranquista para programar conciertos nunca antes vistos en la historia de nuestro país: Tina Turner, Patti Smith, Michael Jackson, The Cure, Police y 3.400 más 


A pocos kilómetros de Girona, en una masía de piedra rodeada de bosque, habita el hombre más influyente de la industria musical de la última mitad de siglo. A simple vista no es más que un septuagenario que luce cráneo afeitado y viejas camisetas de leyendas del rock. Pero cuando la cámara se cuela en este retiro de jubilación, lo que se apila dentro dista mucho del inventario de una casa de campo normal.

La vida de Gay Mercader se sucede por retratos desde el salón a la habitación como si fuese un peculiar paseo de la fama. Las fotografías de madres, padres y abuelas se mezclan con las de Keith Richards, Iggy Pop, Bob Marley o Patti Smith, algunos de los 3.400 artistas que pisaron por primera vez un escenario en nuestro país gracias a sus dotes de nigromante. Solo él logró invocar a presencias consideradas satánicas por Franco y rendir a millones de nuevos feligreses a sus pies.

El gran mercader del rock & roll, dirigido por Montse Mompó y Pilar Ruiz, repasa el recorrido del promotor que colocó a España en el mapa de la relevancia musical tras haber sido injustamente apartada.

"Me emocionó mucho cuando Gay nos invitó a tocar porque hasta entonces no se podía. Lo entendí bien porque teníamos el Guernica en Nueva York y Picasso decía que solo podría volver a España cuando Franco estuviera muerto. Supongo que eso mismo pasó con el rock and roll", dice Patti Smith en una parte del documental, que llega este jueves a la Cineteca de Madrid y el 1 de diciembre a La 2.

Mercader y ella se hicieron grandes amigos en 1976. Él siempre dice que tuvieron un "flash epidérmico: fue conocernos y amarnos de forma platónica". 50 años más tarde, aunque la dama del punk le sea infiel y venga de la mano de otros promotores, ella le busca, le abraza y le agradece su lealtad. "Siempre me manda una rosa en Sant Jordi, es reconfortante reunirme con otro superviviente de esa época", concede la cantante.


Tanto Smith como Sting o Iggy Pop reconocen que viniendo a la España de mediados de los 70 y principios de los 80 estaban presenciando un "capítulo clave de la historia musical" de nuestro país. También la inmolación de un hombre que se enfrentaba a la quiebra económica e incluso a la cárcel por programar según qué conciertos. El ejemplo paradigmático es la primera actuación de los Rolling Stones en 1976, la que Mercader describe como "un periplo penoso".

"Empezamos en Cambrils y allí nos vetaron diciendo que de los camiones salían tíos que violaban a las chicas. Después soltaron que yo quería montar un campamento homosexual nudista y me lo volvieron a prohibir", explica el promotor. Al final, ese verano tras la muerte de Franco, en plena "España medieval", los Rolling actuaron en La Monumental de Barcelona frente a una masa de 11.000 personas, aunque el aforo era de más de 18.000.

Lo que parecía un fracaso económico se convirtió en la mejor de sus suertes, porque "los grises pensaron que no teníamos suficientes efectos especiales y tiraron botes de humo desde el exterior que cayeron en las gradas vacías del fondo. Si llegan a estar llenas, se produce una estampida, muertos y no hay más conciertos en España en los próximos quince años".



Por fortuna, aparte de que les prohibiesen sacar un pene hinchable lleno de confeti, nada más perturbó aquel primer concierto de los de Mick Jagger, que volvieron otras muchas más veces de la mano de Mercader. "Es increíble la cantidad de gente que con 14 años se escapó a ver a los Rollíng Stones y les abrió la mente. Era un país en blanco y negro y, modestamente, yo le puse un poco de color", espeta el promotor en el documental.

El ego y el mal carácter son dos características que ciertos colaboradores recriminan a Gay, pero otros piensan que no es nada respecto a los grandes cambios sociales que introdujo de la mano del rock and roll.

Él, quizá por haber sido el magnate durante tantos años, se considera a sí mismo algo misántropo. Una definición curiosa cuando su círculo cercano cuenta con estrellas en el paseo de la fama, millones en su cuenta corriente y las anécdotas más salvajes del último siglo.

Una de estas personas es su amigo Iggy Pop, a quien invitó por primera vez en 1978 y por última el verano pasado en el Mad Cool. "Recuerdo que antes de ese concierto me preguntó si tenía coca, le dije que sí. Nunca había visto a nadie meterse de esa forma. Y claro, salió al escenario como un puñetero cable eléctrico", cuenta Mercader. "Él fue quien inventó aquello de tirarse al público aun a riesgo de que no te recojan".



Iggy Pop, por su parte, le describe como "la representación de la España abierta, un spaniard de gran corazón". Ambos abrazaron las drogas y más tarde recorrieron el camino inverso para preservar una salud delicada.

Mercader no es el único que ha decidido retirarse a la buena vida tras décadas de excesos y, como él, muchos de sus colegas. "Keith Richards bebe un poco pero nada más. Clapton está más sano que una perdiz e Iggy se metía de todo y ahora no toma ni una copa y está en una forma física envidiable", enumera.

Esa es la otra lección del gran mercader del rock & roll: que el pasado tiene su parte buena y otra que no lo es tanto. En su caso, la última toma forma de polvo blanco, horas sin dormir entre las pastillas y el trabajo, y un tic nervioso derivado de toda aquella presión. Lo que por desgracia nunca volverá es esa relación familiar que se generaba entre los artistas y los promotores ni ese afán por romper las normas.

"Si hubiese seguido la línea recta, no habría hecho conciertos por miedo a la policía franquista. Me ha ido muy bien no respetándolas", concluye Mercader.

Por muchos años que pasen y mucho prado que sustituya a los oscuros camerinos, las mujeres, las drogas y el rock and roll, el promotor no cuelga las botas. Puede que ya no tengan estampado de leopardo ni vayan acompañadas por un abrigo de pelo y un sombrero de plumas glam, pero dentro del envoltorio achacoso la música resuena tan alto como siempre.

Artículo redactado y publicado íntegramente por eldiario.es cumpliendo con la normativa de licencia CC.

lunes, 18 de noviembre de 2019

"Greeny", la peculiar Les Paul que pasaría por las manos de tres grandes guitarristas

noviembre 18, 2019 2

La Gibson Les Paul de 1959 cuenta con una excepcional particularidad: una de las pastillas está montada en sentido contrario, le otorgaba un timbre especial a su sonido en la posición central 


En 1966, tras el abandono de Eric Clapton de la banda de John Mayall, le sustituye un guitarrista de talento. Su nombre era Peter Green. Dura menos de un año, porque se convierte en uno de los fundadores de Fleetwood Mac.

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Peter Green había adquirido por 300 dólares una Gibson Les Paul de 1959 con una particularidad: una de las pastillas estaba montada en sentido contrario. Esto le otorgaba un timbre especial a su sonido en la posición central.

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En 1970, tras ser diagnosticado de esquizofrenia, Peter Green abandona Fleetwood Mac, no sin antes vender, por exactamente el mismo precio, esa guitarra a otro músico emergente en el ambiente británico, un tal Gary Moore.
Gary Moore, pupilo de Green, había coincidido con Phill Lynott en una pequeña banda que se llamaba Skid Row. Años más tarde formaron otra un poco mayor: Thin Lizzy.

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Tras su salida de la banda en 1978, Moore comienza una exitosa carrera en solitario que le lleva a recorrer el mundo durante más de 30 años, siendo reconocido como uno de los intérpretes más respetados de todos los tiempos. Siempre acompañado de su Les Paul "rara".

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El 6 de febrero de 2011, mientras pasaba unas vacaciones en Estepona, Gary Moore fallece a causa de un ataque cardiaco. No estaba pasando una buena racha. 5 años antes había tenido que desprenderse de su guitarra, recibiendo a cambio más de 750.000 dólares. La guitarra fue pasando por diferentes coleccionistas privados, llegando a adquirirse por un precio superior a los dos millones de dólares.

En 2014, en la habitación de un hotel de Londres, unos tratantes le ofrecen a un músico la posibilidad de adquirir esa guitarra. Llega acompañada de un viejo amplificador. La prueba. Se queda alucinando con su versatilidad, pero el precio es elevado. Quiere consultarlo. Hace una llamada. Al otro lado de la línea telefónica responde un mito: Jimmy Page. Una palabra basta: "¡CÓMPRALA!"

De ese modo, Kirk Hammett, guitarra solista de Metallica, se hizo finalmente con "Greeny", uno de los objetos que han creado la banda sonora de medio siglo de Rock. ¿Precio estimado? Algo menos de 2 millones de dólares.
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A día de hoy, "Greeny", la Gibson Les Paul de 1959 con la pastilla del puente cambiada de posición, continúa subiéndose a un escenario y grabando discos.

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FUENTE:
https://twitter.com/KALEDIAN/status/1161200614635986945
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