miércoles, 9 de enero de 2019

Dios se jubila

enero 09, 2019 0

Cierto es, que el titular es un alarde de idolatrismo, pero en ocasiones es placentero permitirse el deleite de encumbrar hasta el olimpo a personas cuya obra, que admiras con pasión platónica, te han llevado a lugares donde puedes palparle el pulso al universo. No me cabe duda de que Ennio Morricone, en mi pequeña ida de olla personal, es lo más parecido a Dios.

El compositor romano, que cuenta ya con 90 años, la mayor parte de su existencia entregado a la música, ha decidido dar fin a su trabajo. No todos los días encontramos a morricones cometiendo la salvajada de componer 500 bandas sonoras con el brillo de ser calificadas como excelentes cada una de ellas.


Dicen de él, que es alérgico a la fama. Y por tanto también a la prensa. Por ello no le fue nada agradable el bulo emitido por la revista Playboy, que puso en su boca palabras tergiversadas falsamente contra Quentin Tarantino, el último director con el que ha trabajado y por cuya película ha recibido su último Oscar. La revista tuvo que retractarse.

Portada de su autobiografía que se publicará en Mayo.
Admirado y reconocido por directores de peso como Sergio Leone, Giuseppe Tornatore, John Carpenter, Brian De Palma, Barry Levinson, Oliver Stone, Warren Beatty, Terrence Malick o Roland Joffé, el esplendor de su emblemática obra musical casa perfectamente con su manera introvertida y ensimismada de componer. “Cada vez que compongo siento una gran responsabilidad, porque quiero probar algo completamente original y que a la vez sea entendido”, explicaba en una entrevista a El País hace unos años. “Esa es mi firma, mi meta, mi principal deseo”, añadía.

Nunca se mudó a Hollywood, nunca tuvo un piano en su estudio. Siempre prefirió la tranquilidad de su individualidad, y disfrutar de la paz personal y familiar, de la que gozaba mucha más allá de las películas para las que componía. 


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